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La iniciativa gubernamental tiene como objeto elevar la tasa de natalidad:
las mujeres alemanas tienen una media de 1,37 hijos, bastante por debajo del
2,1 que sería necesario para mantener la población estable (sin tener en
cuenta los flujos migratorios, claro). En la actualidad, los padres reciben
hasta 7.200 euros durante dos años para costear los gastos de sus retoños.
Y 7.200 euros recibirán aquellas madres que den a luz a las 23.59 del 31 de
diciembre. Un minuto después, la cantidad se multiplicaría por tres y pico,
en concreto hasta dos tercios de su salario anual con un límite de 25.200
euros.
Es por ellos que los médicos han tenido que advertir a las embarazadas de
que no tomen ningún medicamento para tratar de atrasar el parto, mientras
ellas evitan todos los remedios tradicionales para adelantarlo: beber vino
tinto, comer curry, hacer ejercicio, etcétera.
Hasta tal punto llega el asunto que un obispo berlinés ha pedido que se
adelante la fecha límite para recibir las nuevas subvenciones: “Sería un
gesto antiburocrático en sintonía con el espíritu de la Navidad adelantar la
fecha del 1 de enero al 24 de diciembre”, ha dicho Wolfgang Huber, uno de
los líderes de la iglesia protestante.