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Cuando abres tus "ojos Feng Shui", ya no
puedes ver simplemente tu casa como una "cosa" o tus pertenencias como
"objetos" inanimados. Tu casa y todas tus posesiones de pronto están vivas y
estrechamente relacionadas con tu calidad de vida.
Abrir los "ojos Feng Shui" y observar atentamente lo que refleja de nosotros
nuestra casa es un verdadero acto de valor. A medida que correlacionas la
organización de tu casa con tus metas y deseos, distingues lo que fortalece
y activa de lo que debilita y empobrece tu bienestar.
Hay tres principios básicos en el Feng Shui que nos proporcionan las pautas
para vivir. Integrarlos en nuestra vida nos ofrece una nueva visión del
mundo y un modo de relacionarnos con él cargado de fuerza.
Principio 1: Todo está vivo, todo tiene chi
Principio 2: Todo está relacionado entre sí gracias al chi
Principio 3: El chi de las cosas siempre cambia
Principio 1: Todo está vivo, todo tiene chi
El primer principio de la filosofía del Feng Shui es que todas las personas,
todos los lugares y todas las cosas están vivos gracias a la energía vital
que denominamos chi. Este concepto que lo abarca todo hace que, en vez de
vivir en un mundo en su mayor parte inanimado, vivamos en uno completamente
vivo.
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Cuando sentimos la vida en todas las cosas que nos rodean, incluso en el
suelo que pisamos y en nuestras pertenencias, nos vemos obligados a ser
respetuosos. Tendemos a hacer las cosas más despacio, a tratamos a nosotros
mismos y tratar a los demás, a la naturaleza y nuestras pertenencias con
dignidad, conscientes de que todo está cargado de energía vital.
Todo lo que vive contigo almacena ciertos recuerdos, asociaciones y
sentimientos. Por eso en el Feng Shui es tan esencial evaluar la carga que
llevan tus pertenencias. ¿Qué te están "diciendo"? La calidad de tu vida
interior se ve constantemente influenciada por lo que estás manteniendo vivo
a tu alrededor.
Uno de los principales objetivos del Feng Shui es que nos rodeemos de
"afirmaciones ambientales", cosas vivas con pensamientos, sentimientos,
recuerdos y asociaciones que afirman la vida. Cuando diseñas el entorno para
que refleje tu estado de conciencia ideal, estás abriendo las puertas para
que la felicidad, la salud y la prosperidad residan siempre contigo. Lo
diseñas con un propósito y una dirección para proteger tu proteger tu propio
estado de gracia personal.
Principio 2: Todo
está relacionado entre sí gracias al chi
El segundo principio del Feng Shui es que todas las personas,
todos los lugares y todas las cosas están relacionados entre sí gracias al
chi.
Los conflictos no resueltos reducen la calidad de las relaciones. Las
reacciones, sentimientos y acontecimientos negativos, que supuestamente no
son muy importantes, pero que a menudo se repiten y se quedan sin resolver,
se van acumulando, perjudican nuestra calidad de vida y al final acaban
dejando huella.
Dado que en esencia estamos conectados con todos los seres humanos, lugares
y cosas, una de las metas primordiales del Feng Shui es introducir
pensamientos, palabras y actos curativos en todas las facetas de nuestra
vida. Quizás descubras que tu espacio interior contiene algunos puntos de
vista negativos acerca de ti mismo y de los demás. Todas las relaciones,
desde la que mantienes con tu pareja hasta la que mantienes con el
dependiente de la tienda de comestibles, son vitalmente importantes. Para
bien o para mal, nuestra conexión con la gente, especialmente con aquellas
personas con las que tenemos o hemos tenido más contacto, repercute en
nosotros y nos afecta en todos los aspectos de la vida. Si reconocemos la
conexión entre las relaciones y la calidad de vida, es esencial que
practiquemos la generosidad, la compasión, la honestidad y el perdón con
respecto a nosotros mismos y a los demás.
Asimismo trátate con más amor o quizás con una amorosa disciplina. Considera
prioritario hacer todo lo necesario para reinstaurar la armonía y el
equilibrio en todas tus relaciones, consciente de que tu calidad de vida
depende de ello.
La conexión con nuestros bienes: La calidad de nuestras relaciones no
termina con la gente. También estamos íntimamente vinculados a todo aquello
que nos rodea. La meta es darnos cuenta de todas las cosas con las que
tenemos una conexión, es decir, todo lo que poseemos. Para estar conectados
con todas ellas, hemos de deshacernos de lo que nos sobra y organizar el
resto.
¿Por qué vale la pena dedicar un tiempo a simplificar y organizar nuestras
cosas? Porque reflejan nuestro mundo interior, que es el que rige las
condiciones externas de la vida. El orden y la armonía externos reflejan el
orden y la armonía internos, al igual que el desorden y el caos externos
reflejan el desorden y el caos internos.
Deshazte de los objetos que ya no quieres o no necesitas y observa cómo
florecen tu claridad interior y tus oportunidades exteriores.
Principio 3: El chi de las cosas siempre cambia
En el Feng Shui aceptamos el cambio como un regalo. Acogemos el
cambio, lo invitamos, para mejorar continuamente nuestra vida. Mientras
estamos vivos, crecemos y cambiamos. Cuando nuestro hogar refleja nuestros
cambios, avanzamos armoniosamente.
Cuando nos hacemos adultos y más sabios, nos casamos, tenemos hijos, nos
divorciamos, nos volvemos a casar, volvemos a estudiar, cambiamos de
carrera, nos mudamos, hacemos nuevas amistades y, gracias a todo ello,
experimentamos tremendos cambios internos y externos. Cuando estamos
totalmente inmersos en el baile del cambio y dejamos que suceda por sí solo,
nos sentimos impulsados a reinventar nuestra casa para reflejar nuestra
evolución personal.
De vez en cuando hay momentos mágicos en los que, de pronto, nos damos
cuenta de que hay algo en nuestra casa que debemos cambiar. En esos
momentos, nos sentimos llamados a renovar nuestro entorno para reflejar y
afirmar nuestro nuevo programa interno. Tú has cambiado, por lo tanto, tu
entorno también necesita un cambio para acoger, apoyar y reflejar con
precisión a esa persona nueva que eres.
Cuando sientas la necesidad de cambiar algo en tu casa, es importante que lo
hagas lo antes posible. Al hacerlo, te abres a nuevas formas de pensar,
sentir y actuar, y evolucionas.
Las personas que renuevan su entorno están siguiendo su instinto de poner su
casa a la altura de su crecimiento y desarrollo interiores. Por otra parte,
las personas que ven la necesidad del cambio, pero lo dejan todo como está,
a menudo descubren que su hogar y su vida se estancan y desvitalizan. El chi
se estimula y se nutre con el cambio. Si no seguimos nuestro instinto de
cambio, al final la vitalidad de nuestro hogar se desvanece. Cambiar el
espacio vital afirma y apoya la nueva personalidad, mientras que la ausencia
de cambios deja los viejos patrones donde están.
Fuente: soloellas.com
Nota: Las páginas se abrirán en una nueva
ventana.
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