Elegir un regalo de boda es difícil…peor es recibir algo que ¡no te guste!
Afortunadamente la moda actual te lleva a pensar inmediatamente en acudir a
inscribirte en una Mesa de Regalos. En un principio piensas que es la mejor
decisión, sin ver todo lo que viene por delante...
La odisea comienza en este punto, cuando tomas la decisión de inscribirte en
una Mesa de Regalos. ¿Quiénes me ofrecen el servicio? ¿Cómo le hago? Me
acuerdo que “Chuchita” la contrató en “X” lugar.
Ya que te decides por la tienda departamental donde tus invitados adquirirán
tus regalos, tienes que informarte de lo que requieres para la inscripción,
y por último vagar horas y más horas en busca de los detalles y artículos
perfectos para tu nuevo hogar. Después de eso, sólo te queda esperar y
esperar a que se acerque el tiempo, y falten solo unas semanas para al gran
día y por fin comenzar a recibir poco a poco los regalos.
Esta espera es algo que puedes manejar, a fin de cuentas es solo cuestión de
tiempo, pero el hecho de que en tu cabeza continuamente sólo aparezcan
algunas de estas frases: “Esta horrible”, “ Que mal gusto”, “Yo no pedí
esto”, te lleva a rezar y pedir que no obtengas 4 batidoras, 5 licuadoras, 6
juegos de vajillas o lo peor, que no te compren lo que tu querías, que te
lleguen con otra cosa y para colmo que lleguen con regalos a la ¡recepción
de tu boda!.
Además que cada vez que leemos la lista de lo que elegimos como Mesa de
Regalos y vemos el costo, comenzamos a sumar mentalmente uno a uno los
números y nos asombramos de la cantidad de efectivo que representa; no
podemos creerlo, así que tomamos la calculadora y confirmamos: ¡oh
sorpresa!, ¡es cierto!, una cifra de ¡5 o más dígitos! Finalmente piensas:
“¡Lo que haríamos con ese dinero!”. “Definitivamente creo que podría comprar
todo lo que pedí y me quedaría para otras cosas”. “¡¿Por qué mejor no me
regalan el efectivo?!”
Esta es una idea que a todas nos pasa por la cabeza, aunque inmediatamente
pensamos “¿Dinero?, ¿Cómo le voy a pedir a mis invitados dinero?”
Hay que ser realistas, si podemos decirles que queremos, dónde lo pueden
comprar y cuánto cuesta, por qué no podemos decirles, “Hazme un depósito”, a
fin de cuentas la mayoría de las personas que van a nuestra boda son
personas cercanas y de confianza.
También te puedo aconsejar que se abra una cuenta en cualquier banco para
que de esta forma sus amigos, parientes o cualquier otra persona les pueda
depositar dinero en efectivo en vez de darles un regalo físico.
Ahora seguramente sigues preguntándote y
¿¿¿cómo les voy a decir??? Pues es sencillo, te proporcionan las tarjetitas
(las que necesites) que se incluyen en las invitaciones las cuales traen la
leyenda de “si gustas darnos como regalo dinero en efectivo te agradecemos
que lo deposites a la siguiente cuenta. De antemano gracias por acordarte de
nosotros y por el deposito "
¿Te imaginas? ¡Es perfecto! Si tú lo deseas
puedes usarlo desde que empiezas con los preparativos de la boda, lo usas
como cuenta de ahorro y gastos, después para tus despedidas, ya que también
te dan unas invitaciones y si quieres hasta folletos explicativos para los
invitados y que puedes poner en alguna mesa ya sabes que seguro los van a
leer.
Solo haz números y verás que sí conviene; multiplica el número de parejas
que van a tu boda por lo mínimo que crees que te regalarían...¿mucho
verdad?, ya vez lo que digo... y eso no es todo, te dan un organizador
padrísimo en el que no solo llevas la organización de la boda, también
manejas todo lo administrativo y que posiblemente después de la boda querrás
usarlo de álbum o dejarlo de recuerdo.
Afortunadamente los tiempos, las ideas y los conceptos cambian. Es cierto
que desenvolver regalos es emocionante y que con cada regalo que abres
destapas una ilusión para tu nueva vida, pero las parejas actuales nos gusta
lo práctico, sin dejar a un lado lo romántico. Así que piénsalo, la decisión
es tuya.
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